Una obra interesantísima y una interpretación que no deja indiferente. Desde mi punto de vista casi revolucionaria, ya que ya que pone de manifiesto 2 afirmaciones que desde mi punto de vista son totalmente erroneas:
- Las flautas para niños no suenan bien. Mentira, depende de quien las toque.
- La juventud de hoy en día no es como antes, ya no se estudia y el nivel ha bajado. Otra Mentira en mayúsculas. La juventud es otra, tienen un mundo diferente en el que vivir, y desde mi opinión, hay que dejar de comparar las generaciones. Es como comparar un plato de lentejas con un puré de calabaza. Los dos son platos de cuchara, pero no tienen absolutamente nada que ver. ¿Vosotros que creéis, dejamos de comparar?
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